Como una semilla tóxica, en El Puerto de Santa María germinó, una zarza envenenada de grandes y letales ramas. Germen de la idiosincrasia autóctona, el desconocimiento y el interés del conocedor por reprimir el conocimiento.Como nací, crecí y viví una parte de mi vida con ella, cuando regresé; compré unas TIJERAS DE PODAR, UN MECHERO Y COMBUSTIBLE. |